Hace minutos mientras caminaba hacia aquí pense en que pasaria si me tomase un gramo de cocaina y me tomase unos whiskies. Luego me imagine tomando unas cervezas en el bar.
Mientras mi hija ingresaba corriendo a su clase, pense que si alguien la cargaba por su incipiente obesidad lo agarraría a gritos y golpes, me imagine que si era un niño y no podía golperlo lo paralizaría a los gritos, con esos gritos que tan frecuentemente vienen a mi garganta en cualquier ocasión, y siempre – siempre contra mi hija.
Fue en ese momento cuando me tope con el escrito “El círculo del odio” de Reflexiones para El (mi) Alma”, estaba traspapelado en mis cosas de trabajo y lo abrí al azar.
Lei atentemente esos párrafos y me puse a pensar.
Que agresión fue la que disparó mi circulo de odio? Porque mi circulo de odio “circula” entre mi conciencia, los seres que más amo, algunas cosas, y a veces alguna mascota que se liga unos gritos y zapatazos.
Pense en mi niñez plena de agresiones salvajes por esos hijos de puta que me cargaban por ser gordo. En las mujeres que me daban la espalda en los bailes, y en los malditos que me gritaban barbaridades cuando salia a caminar para cuidar mi salud.
También en los probadores minúsculos y los vendedores con cara de disgusto o lástima comunicando que no había talle, luego de que uno se pasara una hora mirando modelos de distintas prendas.
Hoy, como hace veinte años, soy hiperobeso, paseo con mis 150 kilos a cuesta cada vez más dificultosamente. No puedo ser injusto, mi vida ha sido maravillosa en muchos aspectos, tuve parejas con las que la pase muy bien. Con la última construimos una familia hermosa, prospere profesional y económicamente, pero pese a todas esas Bendiciones, hay epocas en la que el circulo del odio no cesa, no para, y me hace mucho daño.
Ultimamente estoy en esos días negros – muchos días- y aquellos que me dañaron -y seguramente ni lo recuerdan- estan vivos en mi odio a mi mismo, a mi cuerpo, a mi incapacidad para cuidarme, para seguir un plan alimentario, en mis desarreglos con el alcohol y la comida.
Es complicado, pero con Amor, Perdón y Ayuda de Dios podré romper este maldito círculo y entrar en otro donde ame realmente a Dios que tantas gracias derramo sobre mi y mi familia, me ame a mi mismo, ame realmente al prójimo y perdone a aquellos que me desgraciaron tantas veces en mi niñez. Y me perdone a mi mismo. Y me abrá a recibir ayuda y a ayudar a los demás, y a ayudarme a mi mismo.
Manos a la obra.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario